miércoles, 10 de abril de 2013

EN PRIMERA PERSONA
Xosé Ruiz Leivas: «Darle forma a la fantasía es fácil, lo realmente difícil es contar la verdad»


Xosé Ruiz Leivas
La última obra de Xosé Ruiz Leivas, ‘Guía fantástica de Mondoñedo’ está editada por laAsociación Amigos da Cidade de Mondoñedo, que él mismo preside, y hace el undécimo volumen de la colección Temas Mindonienses, en los que la entidad ha publicado diversos libros sobre la ciudad y sus personajes. Algunos de los títulos son ‘A partida carlista mindoniense’, ‘A ruta da tarta de Mondoñedo’, ‘Anacos da vida e obra de dous ilustres mindonienses’, ‘Pasaporte de Mondoñedo’, el fascsímil de Don Fino o ‘Consejo de Guerra: Mindonienses condenados a muerte 1936’. Este último, como algunos otros, de Ricardo Pedreira, uno de los fundadores de la entidad, recientemente fallecido, y al que el Concello nombrará Hijo Predilecto a título póstumo.
¿Por qué surge la idea de hacer esta obra?
Son historias que guardaba en mi memoria y que he contado muchas veces a la gente a la que le enseño Mondoñedo. En esas visitas, muchas veces haciendo de guía para amigos, me di cuenta de que a la gente le interesaban más estas leyendas que la historia del edificio en sí. También a mí, porque los humaniza, les da vida y hasta alma y, de ahí, surge la idea del libro.
¿Fue muy difícil escribirlo?
No, porque todas estas historias están en mi memoria y darle forma a la fantasía es fácil; lo difícil es contar la verdad.
De todas las leyendas que narra, ¿cuál es su favorita?
Mi preferida es la última, ‘La Herencia’, en la que se narra la historia de un padre que, sabedor de los problemas de regadío y del poder del agua, deja en el testamento a sus hijos la forja en la trabajaban pero, tratando de ser justo y que no se deshiciera lo que él creara, a uno le deja el edificio y las herramientas, y, al otro, los derechos del agua, para que uno estuviera atado al otro de por vida. Lo cierto es que al que le correspondió el derecho del agua lo vendió enseguida al propietario del taller que recogía el agua del canal después, lo que provocó el cierre del negocio de su familia y el edificio sigue ahí cerrado desde hace años. Es, además, la única historia que es del todo real y que yo conozco bien, puesto que afecta a gente de mi familia, ya que mi tío fue el que compró los derechos porque el otro se los vino a ofrecer.
DIARIO EL PROGRESO

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